Un caluroso día de verano, cuando yo tenía 9 años, nos reunimos toda la familia para celebrar el regreso de mis abuelos de su viaje a Egipto y aprovechamos para comer.
A mis abuelos les pasa de todo en sus diversos viajes...desde ser acorralados por una manada de hambrientos leones durante un Safari por Kenia hasta revivir ¡¡ el hundimiento del Titanic !!, eso sí con un final distinto...ya que fue en el río de nuestro pueblo y con una barca hinchable... Aún recuerdo a mi abuela gritando e intentando salir de alli sin mojarse el pelo.
Pero en esta reunión pasó algo increible...algo que nos dejó a todos de piedra...
Resulta que durante su viaje a Egipto mi abuelo se perdió (echo que no nos es desconocido o raro dado que es muy propenso a perderse) y fue acogido por una anciana, de raro aspecto, que vivía sóla en una pequeña, oscura y húmeda tiendecita. Mientras dormía nos dijo que tuvo un sueño muy muy raro y que cuando se desperto le sabía la boca a pescado, se sentía mareado y bastante desorientado ya que no se desperto en aquella pequeña cabaña...sino en ¡¡ la habitación de su hotel !!. Mi abuelo se quedó extrañado...no comprendía como pudo despertar en otro sitio pero no le dio mucha importancia.
Al terminar la historia todos nos hechamos a reir a carcajadas...menudas cosas le pasan al abuelo pero de repente empezamos a ver como al abuelo le crecían unos enormes bigotes y como le salía una gran cantidad de pelo negro en su brillante calva... Cuando nos quisimos dar cuenta...
¡¡ EL ABUELO SE HABÍA CONVERTIDO EN GATO !!
Menuda sorpresa nos llevamos...nos quedamos sorprendidos y alucinados...pero ¿ sabeis que ? Ya nos hemos acostumbrado...ya que esto sucede cada vez que en el cielo aparece la hermosa, blanca y gran Luna llena.

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